A veces no necesitamos cambiar nuestra vida. Necesitamos volver a escucharnos.
Vivimos rodeados de ruido.
Mensajes, responsabilidades, trabajo, familia, obligaciones, decisiones, prisas… Nuestro día a día está lleno de cosas que hacer y de personas a las que atender.
Y, sin darnos cuenta, podemos pasar tanto tiempo pendientes de todo lo que ocurre a nuestro alrededor que no nos preguntamos algo tan sencillo como:
¿Cómo estoy yo?
No siempre es fácil responder.
A veces sabemos que algo no termina de encajar, que estamos más cansados de lo habitual, que ciertas cosas nos afectan más o que hemos dejado de disfrutar de momentos que antes nos hacían bien.
O simplemente sentimos que estamos funcionando en automático.
Seguimos adelante, cumplimos con nuestras responsabilidades y hacemos lo que tenemos que hacer, pero en algún momento aparece una sensación difícil de explicar:
Siento que me he desconectado de mí.
Y quizá ese sea precisamente el momento de parar.
¿Qué significa realmente conectar contigo?
Conectar contigo no significa tener todas las respuestas.
Tampoco significa saber exactamente qué quieres hacer con tu vida, sentirte bien todos los días o convertirte en una versión completamente diferente de ti.
Conectar contigo significa empezar a prestar atención a lo que ocurre dentro de ti.
A tus emociones. A tus necesidades. A aquello que te preocupa. A lo que te hace bien. A lo que ya no quieres seguir sosteniendo. Y también a aquello que deseas construir.
A veces pasamos tanto tiempo intentando cumplir expectativas, responder a las necesidades de los demás o hacer lo que creemos que deberíamos hacer, que dejamos en segundo plano nuestra propia voz.
Volver a escucharla puede ser un primer paso importante.
Escucharte no significa ser egoísta
Dedicarte tiempo no significa dejar de preocuparte por los demás.
Cuidarte no significa pensar únicamente en ti.
Y poner límites no significa querer menos a las personas que forman parte de tu vida.
Hemos aprendido a estar disponibles para todo y para todos, pero nos cuesta estar disponibles para nosotros mismos.
Por eso, aprender a escucharte también es una forma de cuidado.
- Preguntarte cómo estás.
- Reconocer cuándo necesitas descansar.
- Aceptar que algo te está afectando.
- Permitirte decir que no.
- Dar espacio a tus emociones sin sentir que tienes que esconderlas o solucionarlas inmediatamente.
Volver a ti empieza con pequeños momentos
No necesitas hacer grandes cambios para empezar a reconectar contigo.
A veces puede comenzar con algo tan sencillo como reservar unos minutos al día para estar contigo, sin móvil, sin prisas y sin tener que cumplir ninguna expectativa.
Puedes empezar haciéndote algunas preguntas:
- ¿Cómo me siento realmente hoy?
- ¿Qué necesito en este momento?
- ¿Hay algo que estoy ignorando o dejando para después?
- ¿Qué me está haciendo bien últimamente?
- ¿Qué pequeño cambio podría hacer hoy por mí?
No necesitas responderlas todas. Ni siquiera necesitas encontrar respuestas inmediatamente.
Lo importante es empezar a escucharte. Porque cuando nos damos permiso para observar lo que sentimos, poco a poco podemos empezar a comprendernos mejor.
No todo lo que sientes necesita una solución inmediata
Estamos acostumbrados a buscar soluciones.
Cuando algo nos preocupa, queremos resolverlo. Cuando sentimos tristeza, queremos dejar de sentirla. Cuando tenemos miedo, queremos que desaparezca. Cuando estamos confundidos, queremos encontrar rápidamente una respuesta.
Pero quizá algunas emociones no necesitan ser solucionadas inmediatamente. Quizá primero necesitan ser escuchadas.
Sentir algo no significa que estés haciendo algo mal. Y reconocer una emoción no significa que tengas que actuar inmediatamente sobre ella.
A veces, simplemente poder decir:
Esto es lo que estoy sintiendo ahora.
Ya supone un primer paso para empezar a entender qué está pasando dentro de nosotros.
Reconectar contigo también significa aceptar tu historia
Todos atravesamos etapas que nos transforman.
Hay experiencias que nos hacen crecer, decisiones de las que aprendemos, momentos que nos cambian y etapas en las que quizá sentimos que hemos perdido un poco el rumbo.
Pero nuestra historia no tiene por qué convertirse en una etiqueta.
Lo que has vivido forma parte de ti. Puede haber dejado aprendizajes, recuerdos, heridas o fortalezas.
Puedes seguir escribiendo tu historia. Puedes descubrir nuevas formas de relacionarte contigo, con tus emociones y con aquello que quieres para tu vida.
No se trata de borrar lo vivido. Se trata de poder mirarlo con más comprensión y decidir qué quieres hacer a partir de ahora.
Volver a conectar contigo es volver a preguntarte quién eres
Quizá durante mucho tiempo hayas estado intentando ser lo que los demás esperaban de ti.
Quizá hayas priorizado responsabilidades, relaciones o circunstancias.
Quizá simplemente hayas cambiado con el paso del tiempo y ahora necesites volver a descubrir qué quieres, qué necesitas y qué te hace sentir tú.
Y eso también forma parte de crecer.
Crecer no siempre significa hacer más. A veces significa parar. Mirar hacia dentro. Reconocer dónde estás. Preguntarte hacia dónde quieres ir.
No necesitas convertirte en otra persona. Quizá necesites volver a encontrarte contigo.
Un pequeño ejercicio para empezar
Hoy, cuando tengas un momento de tranquilidad, intenta hacer algo muy sencillo.
Busca unos minutos para ti. Respira. Deja el teléfono a un lado. Y pregúntate:
¿Qué necesito realmente en este momento de mi vida?
No pienses primero en lo que deberías necesitar. No busques la respuesta que parece más correcta. Escucha la primera respuesta que aparezca.
- Puede ser descanso.
- Puede ser tiempo.
- Puede ser hablar con alguien.
- Puede ser poner un límite.
- Puede ser recuperar una actividad que habías dejado de lado.
- Puede ser simplemente permitirte parar.
No tienes que cambiarlo todo hoy.
No tienes que hacerlo todo solo/a
Hay momentos en los que mirar hacia dentro puede resultar difícil.
A veces sabemos que necesitamos hacer un cambio, pero no sabemos por dónde empezar.
Otras veces necesitamos simplemente hablar, ordenar nuestros pensamientos y sentir que alguien nos escucha sin juzgarnos.
Pedir acompañamiento no significa que no seas capaz de hacerlo por ti mismo/a. A veces significa precisamente que estás decidiendo darte un espacio para ti.
Un espacio para parar. Para comprender. Para escucharte. Y para descubrir tus propios recursos y tu propia manera de avanzar.
Volver a ti también es un camino
No existe un momento perfecto para empezar. Tampoco existe una única manera de reconectar contigo.
Cada persona tiene su propia historia, sus circunstancias y su propio ritmo.
Quizá hoy solo puedas dar un pequeño paso. Y está bien porque los pequeños pasos también cuentan.
Volver a conectar contigo no significa encontrar de repente todas las respuestas. Significa empezar a hacerte preguntas. Significa prestar atención a lo que sientes. Significa permitirte escuchar aquello que quizá llevabas demasiado tiempo dejando en segundo plano.
Y, poco a poco, volver a estar presente en tu propia vida.
Si sientes que necesitas un espacio para ti
Si algo de lo que has leído ha conectado contigo y sientes que te vendría bien hablar, puedes ponerte en contacto conmigo.
Ofrezco un espacio de acompañamiento personal y emocional basado en la escucha, el respeto, la confidencialidad y el propio ritmo de cada persona.
No necesitas tenerlo todo claro para dar el primer paso. A veces, simplemente necesitamos encontrar un espacio donde poder hablar.
Transforma tu historia, renace tu mejor versión.
